Nuestra enfermera escolar nos expresa la preocupación creciente relacionada con las altas temperaturas que estamos experimentando y su impacto directo en la salud y el bienestar del alumnado, especialmente de los niños y niñas más pequeños.
La infancia es una etapa particularmente vulnerable frente al calor extremo. Los menores tienen una menor capacidad para regular su temperatura corporal en comparación con los adultos, lo que los expone con mayor facilidad a problemas de salud como deshidratación, agotamiento por calor, golpes de calor, mareos, cefaleas, somnolencia e incluso pérdida de conocimiento en situaciones severas.
Las aulas con ventilación insuficiente, patios expuestos al sol durante los recreos y actividades físicas realizadas en las horas de mayor calor incrementan significativamente estos riesgos.
Por todo ello, es fundamental adoptar medidas preventivas eficaces durante los episodios de altas temperaturas.
Pinchen en el enlace y conozcamos las recomendaciones a tener en cuenta: